El primer ensayo sobre el intersticio fue una primera exploración del concepto con múltiples interrogantes y formulaciones abiertas o descritas mediante asunciones y afirmaciones sin toda la justificación necesaria. Conforme se le dedique más tiempo a pensar este concepto, su descripción irá madurando ganando riqueza y profundidad.
En esta ampliación se describen reflexiones que han aparecido en las semanas posteriores a la primera publicación. Aunque se presenta como una ampliación, estas reflexiones podrían tener entidad propia, o bien, complementar el primer ensayo.
Mi intención es la de describir y presentar las carencias y los límites de la inteligencia artificial desde los pilares de la información, y el significado.
La Información
La inteligencia artificial no experimenta la realidad en sí misma, sino que necesita de una traducción tecnológica intermedia, mediante la que puede consumir la información que se le dispone y alcanza.
Aquella información a la que termina accediendo, es solo una porción de la información que se genera en la realidad, puesto que no toda la información se articula y estructura para que la inteligencia artificial pueda disponer de ella. Nadie transcribe la descripción de su día entero, ni aún menos expone todo pensamiento o emoción experimentada en cualquier momento.
Además, no toda la información puede articularse de forma eficiente. Hay componentes de la realidad cuya articulación no expresa con totalidad la ocurrencia. Como es el caso de la computación existencial, los sentimientos, los efectos biológicos, un recuerdo o una proyección. En este punto es relevante recordar y remarcar que una descripción no equivale a una experimentación. El cocinero que siente que la comida está lista no sigue un libro de instrucciones. El dolor no se experimenta hasta que se siente.
La realidad que se ha articulado o estructurado tiene un contenido limitado, que puede dividirse en tres tipologías: el descriptivo contextual, que ofrece información general e independiente de la subjetividad para lograr una interpretación objetiva; el científico, que fundamenta su información desde la metodología; y el subjetivo, que contiene las interpretaciones y perspectivas subjetivas de un agente.
Aparte de no contener toda la información, sea por los límites en la recopilación, o por no haberse recopilado, no debería asumirse que toda la interpretación histórica es sincera. La moral establecida, los conflictos de intereses o los poderes despóticos, pueden delimitar aquello que puede ser compartido. Un ejemplo ficticio es el del cuento del emperador desnudo cuyo traje todos halagaban cuando en realidad no llevaba ninguno. Las documentaciones en ese cuento, no describían la realidad del traje del emperador sino una ficción.
Por estos motivos, se puede argumentar que la inteligencia artificial no accede a la realidad, sino a una porción limitada e imperfecta de esta, a través de una traducción necesaria, y que además el contenido puede estar alterado.
La Esencia
La porción de realidad a la que accede la inteligencia artificial no solo es limitada en contenido, sino también en significado. La articulación, estructuración o transcripción no almacenan la esencia verdadera del individuo, puesto que esta se encuentra en la realidad del intersticio.
Llevándolo al absurdo, la realidad puede describirse de forma binaria, pero experimentarla de esta forma no es la misma realidad que experimenta el resto. Si desde el nacimiento, a un niño únicamente se le somete a una realidad binaria mediante la visualización de una pantalla, el tacto u otro sentido, incluso a pesar de que haya un individuo orquestando los mensajes, es evidente que no aprenderá a hablar ni a experimentar el mismo mundo que el resto. Es decir, aunque el mundo pueda describirse de forma binaria, eso no conlleva que el mundo pueda experimentarse mediante esta descripción.
La esencia es reconocer aquel componente de la realidad, que es percibido o recibido como parte de la identidad propia.
Todos los individuos idealizamos inconscientemente un estado de realidad, y somos capaces de identificar si una pieza de esta se le acerca o desencaja. Aquello que encaja se absorbe y se asimila generando los efectos intersticiales, y aquello que no, es rechazado o repelido. El efecto intersticial es aquel que no se explica únicamente a través de la computación, sino de la reunión de los demás vértices del intersticio.
El efecto de evocar un recuerdo involucra todos los vértices. La memoria como computación se encarga de almacenar el recuerdo. La construcción del evento desde nuestra perspectiva única capaz de recuperar y experimentar los sentimientos o reacciones biológicas vividas, es computación existencial y carga existencial. Mientras que la nostalgia de un espacio y tiempo que ya no existe, es la posición espacio-temporal.
El efecto de la inspiración o la motivación es la imaginación realizando una proyección a futuro que requiere cómputo para mantenerla, y computación existencial para simularla desde nuestra posición. Aquello proyectado es un estado que se valora y desea, por la satisfacción que experimenta la idea en alcanzarla, cuya experiencia biológica puede simularse incluso antes de conseguirla. Lo único que separa esa ambición de la realidad, es un camino a experimentar, sufrir, y saborear, a lo largo del espacio y tiempo.
La esencia no se transmite a través de las palabras, sino que se reconoce. Uno produce, expresa, y proyecta su significado, pero es la contraparte la que puede o no captar la esencia, y sentir o no la identificación con su realidad. Alguien que no sabe el idioma español, o no ha experimentado el serlo, no entenderá el Quijote de la misma forma que alguien que sí lo es. Una tribu lejana no comprendería el contenido, aunque si la expresión y el sentimiento de aquel que siente de verdad aquello que lee. La música no es sentida igual desde la partitura, que desde la experimentación, y solo aquellos que han experimentado una partitura viva, pueden simular la experiencia con tan solo leer aquello que lleva escrito. De esta forma, no es el contenido el que lleva la esencia, sino los nodos que se conectan a través del contenido, es decir, los individuos.
La inteligencia artificial no experimenta un efecto o realidad sino que genera una derivación informativa. No proporciona la realidad en sí misma, sino un contenido sobre el cual los individuos involucrados pueden interpretar sus significados.
El significado o esencia pues, emerge en el individuo experimentando la realidad, y no del contenido en si mismo. El significado no se transfiere fuera del individuo a través de ningún medio, sino que se expresa, y su expresión es reconocida por aquel que captura su significado porque la configuración de su identidad reconoce el significado como propio.
El Umbral
La esencia solo puede emerger en aquellos individuos que consumen la realidad del intersticio. En el ejemplo del niño expuesto a una realidad binaria, se pierde variabilidad en emociones, recuerdos, sentimientos, que pueden emerger al interactuar con la realidad.
La interpretación por parte de la inteligencia artificial no añade esencia adicional, sino que permite que aquel que se expresa pueda hacerlo mejor, no añadiendo más significado, sino a través de la potencia de cómputo. Es por este motivo, que no parece aportar más allá de lo que existe, y en el caso de que lo hiciese, aquello aportado sería nueva información complementaria a la esencia o a un significado que ya existía.
Una inteligencia artificial puede generar un poema y que alguien se pueda llegar a conmover. Sin embargo, la esencia o el significado no emergió del texto del poema, sino de los patrones significativos que ha logrado categorizar, estructurar, y articular.
Entre la mejora en la expresión, y la adición de nuevo significado, aparece el Umbral. Este aparece cuando la optimización de la expresión no expresa mejor el significado, sino que incluso este deja de recibirse por parte del sujeto receptor.
La reiteración de una expresión humana en un proceso en el que no participa un individuo, puede desvirtuar la esencia inicial. La inteligencia artificial articula primero sobre una información que ya por sí misma no contenía la realidad, y en esta, añade otra capa de articulación para adaptarla a aquel que la ha solicitado, alejándose de la expresión originaria.
En esta reiteración además, no se genera nueva información porque esta se genera en la realidad humana. Cada segundo que pasa y es experimentado, genera nuevo espacio con nuevas ocurrencias, eventos, acciones, y nuevo tiempo no recibido por parte de la inteligencia artificial hasta que es puesta a su disposición. Una información, que no contendrá el significado, ni toda la descripción de la realidad.
Los significados y efectos humanos tales como las valoraciones, las emociones, los sentimientos y las idealizaciones del mundo incluso de aquel que aún no existe, únicamente emergen en el intersticio. Esta realidad no se contiene en la información sino que se expresa mediante esta. La inteligencia artificial ayuda a transmitir mejor, pero no a añadir más significado.
Conclusión
La inteligencia artificial no experimenta ni capta la realidad en sí misma; no capta, ni reconoce la identificación simpática del significado del emisor; ni otorga significado a su realidad y por ende no emerge en sí misma la voluntad de expresarla, si no que solo deriva información de una voluntad individual; no experimenta tampoco ningún efecto que modifique su realidad; ni tampoco capta nueva realidad a menos que se le facilite.
El individuo por su lado, consume la realidad directamente, sin traducción; siendo capaz, si coincide por similitud en la configuración, de reconocerse con la esencia del autor; emergiendo un nuevo significado auténtico único por posición, subjetivo y privativo; experimentando sus efectos, y captando nueva realidad.
Pol.
Archivo: El Intersticio II. Ampliaciones
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